un diario posible

miércoles, 13 de febrero de 2013


El año pasado me regalaron tres cactus,
este verano dos crecieron
pero en lugar de espinas tienen hojas suaves
o pequeñas pelusas.

Mi hermana que sabe de cactus
y suculentas me dijo
que criados al reparo, en el ambiente naturalmente húmedo
de un departamento
los cactus no desarrollan espinas.

Anoche dormí plácidamente
dentro de tu abrazo
y tengo ganas
y tengo miedo
de que me domestiques:
si se me van las espinas
¿qué voy a hacer después a la intemperie?




4 comentarios:

Ana Miravalles on 13 de febrero de 2013, 7:02 dijo...

¡¡¡qué poema, Eva!!!

Eunice Di Giorgio on 13 de febrero de 2013, 10:42 dijo...

increíble eva sin espinas

Carina Lucaioli on 5 de marzo de 2013, 13:15 dijo...

ay! bello bello... de ser necesario, seguro las espinas vuelven a crecer --como el gato que sabe cuando esconder sus uñas-, pero ojalá nunca más te hagan falta!

Eva on 5 de marzo de 2013, 15:44 dijo...

Gracias por los deseos, amiga!